
Breve sinopsis
Po es un oso panda, grande, perezoso y un poco patoso, que trabaja en el restaurante familiar de tallarines. Tiene una debilidad, es un forofo del kung fu. Una antigua profecía va a cambiar su destino al escogerle como el elegido para defender al Valle de la Paz del vengativo Tai Lung, el leopardo de las nieves. Para lograrlo, tendrá que aprender kung fu y convertirse en un maestro de las artes marciales junto a sus ídolos, los legendarios Cinco Furiosos: Tigresa, Grulla, Mantis, Víbora y Mono.Critica
A lo largo de la última década, la profusión de comedias de animación digital surgidas a rebufo del éxito de Pixar --y con clara voluntad imitadora-- acerca de amigables animales en situaciones peliagudas --'Salvaje', 'Madagascar', 'Vecinos invasores', 'El espantatiburones', 'La edad de hielo', 'Chicken Little', 'Locos por el surf', 'Colegas en el bosque'-- ocasionalmente se ha venido percibiendo como la reunión de un número infinito de monos con un número infinito de máquinas de escribir, todos aporreando con más o menos el mismo resultado. Pero como en el famoso experimento, va a resultar que los monos infinitos han acabado produciendo su propia versión de 'Hamlet', o por lo menos tan cerca de algo así como este género llegará a estar nunca. 'Kung-Fu Panda' es otra aventura animal doblada con voces de famosos, sí, pero destaca poderosamente de la multitud de películas semejantes con su luminoso ingenio y su intenso brío.
La premisa central es más básica que Opel Corsa, modelada a partir de películas de artes marciales del pasado --sobre todo las de Jackie Chan, principalmente 'El mono borracho en el ojo del tigre' (1978)--, dibujada con rotuladores de punta gorda y poblada por personajes puramente estereotípicos, empezando por los cinco maestros guerreros, cuyas respectivas versiones animales representan cinco estilos distintos de kung-fu. Pero, en líneas generales, la película es un tributo alegre e inteligente a la ética que esas películas predicaban, y logra acumular asombrosas filigranas visuales con pedigrí wu-xia alrededor de un autorreferencialismo posmoderno que conoce y respeta a su audiencia, probablemente fan de las patadas voladoras. Separándose de las piedras de toque de la productora Dreamworks Animation --los retruécanos visuales de 'Shrek', las referencias a la cultura pop, la irritante banda sonora a base de hits AOR--, Kung-fu Panda apuesta por la acción aerodinámica y los fuegos de artificio estéticos, partiendo de esa magnífica y desmesurada secuencia de apertura y culminando en esa secuencia en las vastas profundidades de la prisión de Tai Lung, animadas tan solo a base de rojos y azules.
Es cierto que la película no carece de defectos :la acción a veces transcurre demasiado rápido como para seguirla, y las ñapas en el apartado técnico, especialmente en las escenas de multitudes, son notables. Pero es difícil ponerse testarudo con cualquier objeción: el trepidante tempo cómico de la película tiempo deja poco tiempo para cualquier cosa que no sea una exclamación del tipo "¡Guau!".
Sergio S. Martín