
Breve sinopsis
La raza humana se encuentra en un momento crítico debido a la inexplicable situación por la que, desde hace 19 años, no nace ningún niño. Theo, un veterano activista retirado, es reclamado por Julian, una antigua compañera sentimental, líder de una organización que apoya a los refugiados, que le pide ayuda para sacar a una joven refugiada del país. Una misión llena de peligros en la que la chica se convierte en el único ápice de esperanza para la humanidad por su avanzado estado de gestación.Critica
Dos pasos al frente para Alfonso Cuarón que con Hijos de los hombres estructura un escalofriante explosivo apocalíptico, una conmocionante introspección en los diferentes rostros fóbicos del hombre como animal político resignado a la extinción y la debacle de los modelos relacionales estándar de convivencia y consolidación de su propio espacio en el contexto del ecosistema.
Hijos de los hombres es un desolador paseo, exento de solemnidades hinchables, por ese semblante polimorfo del miedo: la inmigración masiva y sin control, las pandemias, la degradación imparable del medio y el acantonamiento aislacionista de las distintas civilizaciones y clases sociales son el atrezo desolador de este ejemplar ejercicio de ciencia-ficción humanista y consternada por la negra matriz del paisaje.
Ciencia-ficción crepuscular que no se pliega a los dictados de la cosmética digital y el fuego artificial. Lo que aquí se cuece es un drama humano de resonancias épicas, un desfile de fantasmas de la in-civilización vertebrado en torno a los ejes de un drama intenso que alimenta el contexto y no a la inversa. Cuarón quiere explorar el impacto sísmico de los avatares pre-apocalípticos en el rostro de sus personajes, no modelar los fastos de un dramón operístico con quintales de extras y reflexiones socio-políticas de gran calado. La apuesta diáfana por el corto alcance, por la dimensión no macrocolectiva de la tragedia es la victoria de una película ejemplar que opera con sulfúrica efectividad en el plano emocional e intelectual sin tropezar con redundancias o esquematismos alegóricos.
En la misma onda del ejemplar Código 46 de Witerbottom, pero infinitamente, si cabe más oscura y narrativamente mucho más ambiciosa, la mejor película de Cuarón hasta la fecha -y en otro ámbito una de las mejores del año en curso- retrata con trazo firme la redención social de un individuo desencantado y en deserción, esbozando, desde las ruinas de un mundo inhabitable y sin atisbo de luz en el horizonte, entre deshechos amontonados por las calles, suciedad omnipresente, vertiginoso cuesta abajo cultural e identitario y hedor a fin de los tiempos, un infierno factible, de carne y hueso donde, y ése es el quid de la cuestión aún hay raquítico espacio para la esperanza. Esa irrespirable atmósfera de ocaso provoca escalofríos porque se palpa con los dedos de una mano y se proyecta con un mínimo esfuerzo de imaginación leyendo los periódicos. Cuarón no entiende de moralismos ni almíbares sentimentalistas, por eso la mejor secuencia de la película es aquella en que el llanto de un bebé irrumpe en el estruendo de las armas y hace callar el fuego cruzado.
El cineasta mexicano propone un equilibrio emocional casi perfecto a pesar, quizá de la obviedad perdonable de alguna metáfora. Sublimando el uso, que no el abuso, de la cámara en mano, navegando entre escombros civilizatorios como un documentalista privilegiado con secuencias largas, reduciendo el montaje a su mínima expresión en aras de un ritmo fluido e imparable -magistral la secuencia infinita del tiroteo en las calles del ghetto, desde el punto de vista de un Clive Owen majestuoso, una virguería de genio- Cuarón deleita con una planificación espeluznante y sobresaliente, sacando todo el jugo y más a la ya de por sí excelente novela de P.D. James. Si a semejante convivencia de virtudes técnicas y dramáticas se suma el talento superlativo del citado Owen, de Michael Caine, Julianne Moore, Chiwetel Eijofor y compañía, los rostros tridimensionales de la tragedia, no queda sino rendirse a la avalancha de gran cine que derrocha Hijos de los hombres de principio a fin. Una joya, así de simple.