
Breve sinopsis
Una bella mujer está contemplando una película en la habitación de un hotel. Su nombre es Laure Ash (Rebecca Romijn-Stamos), y es una mujer tan seductora como peligrosa: lo que se suele llamar una auténtica femme fatale. Junto a su amante, Black Tie, está preparando un golpe de lo más preciso durante la celebración del Festival de Cannes. Se trata de robar un valiosísimo collar de diamantes que llevará la amante de un director de cine.Critica
En una ocasión Brian De Palma afirmó: "Es cierto que tiendo a centrarme más en las imágenes que en la historia, pero en la presentación visual se esconde gran parte del contenido de la cinta". Este razonamiento, básico para entender su cine, siempre ha sido criticado por la mayor parte de la crítica de ambos lados del Atlántico. En Europa se le acusa de hacer un cine vacío, de rizar el rizo, sólo porque entre la crítica especializada de aquí importa más el fondo que la forma. Mientras tanto en los Estados Unidos no ven más que a un director que no ha sido capaz de avanzar mientras que otros surgidos de diversos campos del audiovisual -televisión, videoclip, publicidad- le han comido el terreno. Pero De Palma siempre ha sido fiel a sí mismo, y a sus postulados. Este auténtico esteta es uno de esos valientes "rara avis" que prefieren quitar la red para dar el triple salto mortal con cuádruple tirabuzón -algo que suele hacer con asiduidad- antes que ceder ni un ápice de su integridad artística. Insobornable hasta la médula, siempre ha tenido bien claro que la puesta en escena es básica en su particular forma de ver el cine: porque sus historias entran por la vista. No le hace falta que lleguen al corazón, ni tampoco necesita hacer discursos. Nada de eso va con él. Y tal vez después de la experiencia de "Misión a Marte", en la que el guión ya le vino escrito, De Palma prefirió volver a escribir el libreto, algo que no hacía desde "En nombre de Caín". Y como resultado apareció "Femme Fatale".Un fino argumento nos sirve para adentrarnos en una historia que pretende y consigue homenajear los clásicos del cine negro, aunque pasados por su particular punto de vista. Una trama que, a través del McGuffin -legado de su adorado Maestro Alfred Hitchcock- que es un valioso collar de diamantes, nos lleva a un collage de secuencias, que no es ni más ni menos que una constante en el cine del director de "Impacto". Es cierto que de toda su obra se recuerdan mucho más momentos de sus películas que el todo fílmico: el plano-secuencia del principio de "Snake Eyes" sería el ejemplo más reciente. En "Femme Fatale" claro que existe una historia, pero no se caracteriza precisamente por la dosis de realidad que hay en ella. Al contrario, en el cine de De Palma prima la inverosimilitud, la doble pirueta -aquí ejemplificada en esa sorprendente pero coherente parte final-, pero eso poco importa. Detalles como que todos los relojes marquen la misma hora -las 3.35-, o que el ladrón asesino salga de la prisión con la misma camisa manchada de sangre con la que fue detenido son buena prueba de ello. "Femme Fatale" es una película en la que aparecen todos sus temas y obsesiones. Por ejemplo la dualidad, representada aquí por Laure -espléndida Romijn-Stamos-, esa ladrona que transpira sexo por los cuatro costados, malvada, manipuladora y pérfida, auténtica femme fatale como la que aparece en ese maravilloso homenaje a "Perdición" de otro maestro, en este caso Billy Wilder, representada por Barbara Stanwyck. Laure es una mujer que juega con todo y con todos, y que podría verse con una prolongación en la pantalla del propio director, capaz de jugar con el espectador hasta límites insospechados, y de manipular la historia a su gusto. Todo ello en contraposición con Lily, el ama de casa que está al borde del suicidio después de perder a toda su familia. Y luego tendríamos también el voyeurismo, tema al que le dedicó una cinta como "Doble cuerpo", en el filme está ejemplificado en la figura de un paparazzi, el voyeur por antonomasia, encarnado por un Antonio Banderas que ha entendido a las mil maravillas lo que De Palma quiere de un actor. Por lo tanto, "Femme Fatale" vendría a ser la quintaesencia de su cine, una auténtica maravilla capaz de reconciliar al espectador con el cine en su estado más puro.