El caso Wells

Director: Andrew Lau
Intérpretes: Richard Gere (Errol Babbage), Claire Danes (Allison Laurie), Dwayne Barnes (Vincent Dennison), Russell Sams (Edmund Wells), KaDee Strickland (Viola), Ray Wise (Bobby Stiles), Matt Schulze (Glen), Kristina Sisco (Harriet Wells)
Título VO: The flock
Género: Acción
Año de producción: 2006-11-07 15: 59: 45.0
Productora: Bauer Martinez Entertainment, Lucky 50 Productions, Double Nickel Entertainment
Guión: Hans Bauer, Craig Mitchell
Música: Guy Fearley
Fotografía: Enrique Chediak
Duración: 101


Breve sinopsis

El agente Babbage lleva toda su vida persiguiendo delincuentes sexuales en libertad condicional. Su peculiar estilo ha provocado las antipatías de sus superiores y, ahora, se ve obligado a dejar su puesto en manos de una joven sustituta. La desaparición de una menor pone en jaque a Babbage, convencido de que el caso está relacionado con uno de los criminales que conoce. Mientras Babbage enseña sus métodos a la aprendiz, ambos se sumergirán en un sórdido mundo capaz de corromper a cualquiera.

Critica

Lo mejor que se puede decir de "El caso Wells" es que se esfuerza con encono por parecer diferente, por escapar del determinismo monolítico de la narrativa convencional del prototípico ´blockbuster´ estadounidense. Desde la óptica de un aparejo visual de corte desproporcionadamente manierista y a través de la definición estructural en la sala de montaje ("El caso Wells" es quintaesencia de thriller de posproducción), Andrew Law se esfuerza tenaz en significarse, en estar a la altura de lo que, a priori, cabe esperar de un cineasta exótico reclutado para dar vidilla a un libreto industrial de cajón.Law, responsable de la notable, a la par que sobrevalorada, "Infernal Affairs", más conocida, tristemente, como la película que inspiró (siendo sutiles, porque el guión era un calco milimétrico) el "Infiltrados" de Scorsese, parece querer demostrar en cada plano a los responsables de producción que no se equivocaron con su fichaje y que él es perfectamente capaz de insuflar aire nuevo al consabido producto hollywoodiense para las masas. Para justificar sus emolumentos, y su propia inserción en los créditos, Law procede con una narrativa fragmentaria, formalmente exuberante que no acierta, ni por asomo, a matizar las galopantes insuficiencias de un guión que falla en lo más importante: la definición de los personajes y la descripción coherente de su propia interacción. Por eso los artificios de Law se antojan puro ruido, porque si ya de por sí el libreto es exageradamente confuso, la puesta en escena modernilla y disfuncional no hace sino enfatizar agujeros y subrayar defectos con fluorescente. Law no sabe lo que quiere, o si lo sabe se revela como un cineasta chillón e inseguro que escurre el bulto poniéndose barroco y explicitando su incapacidad para sacar jugo al relato que tiene entre manos. Tediosa, frecuentemente caótica, inverosímil y vertebrada en torno a un bombardeo de secuencias atropelladas y huérfanas de hilo conductor razonablemente sólido, la primera experiencia norteamericana de Andy Law no podría ser menos prometedora. Apenas la buena voluntad, y poco más, desplegada por Richard Gere, en las antípodas de sus registros tradicionales, y Claire Danes, arrojan resquicios de luz en un proyecto que parece hacer aguas por todos y cada uno de sus frentes. Aquí de lo que se trata es de poder presumir de director y de vender eslóganes en los carteles promociónales tipo: "Del director de la película que inspiró "Infiltrados" de Scorsese. Lo demás es nada elevado al cubo.


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