
Breve sinopsis
Ann Lord es una feliz madre de familia que se encuentra al final de su vida. Sus hijas, Constance y Nina pasan mucho tiempo con ella conociendo vivencias de su pasado, hasta que un día Ann pide ver a Harris, su gran amor. Mientras las dos mujeres se preguntan quién puede ser ese hombre, Ann se esconde en su mente para viajar 50 años atrás. Su mejor amiga, Lila, iba a casarse y ella se prestó a ayudarle con los preparativos sin saber que un tal Harris Arden se cruzaría en su vida para siempre.Critica
Lajos Koltai, uno de los grandes de la dirección fotográfica europea desde la posguerra, tiene a quien parecerse. Cómplice habitual de su compatriota István Szabo ("Hanussen", "Cita con Venus") y de Giuseppe Tornatore ("Cinema Paradiso"), Koltai, de entre sus dos modelos, se ha decantado por la incontinencia melodramática del segundo en detrimento del rigor escénico y la capacidad reflexiva de las imágenes de las películas del primero. "El atardecer" es un melodramón colectivo en la línea afectada de los grandes frescos sentimentales norteamericanos, sazonado con evocativas postales y un enfatizante (y hermoso) acompañamiento sonoro a cuenta de Jan A.P. Kaczmarek, un estupefaciente desfile de rostros femeninos de primera línea (Vanessa Redgrave, Meryl Streep, Glenn Close, Claire Danes, Toni Collette...) imbricados en la geografía romántica de una saga familiar en estéreo que encuentra en el pasado las claves para entender el presente.A ratos Koltai quiere ser Clint Eastwood en la división cronológica del relato en dos mitades a la manera certera de "Los puentes de Madison", en un presente en que los hijos, ante el ocaso inminente de los padres, descubren el porqué de sus abismos y aprenden de las memorias de sus viejos a recomponer sus vidas con cola de contacto. Ni que decir tiene que Koltai no es Eastwood, pero tampoco una torpe sombra del mismo. "El atardecer" es un florido contenedor de recuerdos, un punto de encuentro de anacrónicos clichés de un cierto cine academicista norteamericano filoclásico cuya vigencia quedó enterrada junto al olvido. Koltai se hace la zancadilla continuamente interrumpiendo la tensión dramática de los dos relatos paralelos, combinándolos en colisión y propiciando, en consecuencia, que el uno tienda a ahogar lo poco que de provechosos tienen, individualmente, los dos planos de la trama.Las lágrimas de cocodrilo en el presente contrastan con el vacío sensitivo de los recuerdos de la moribunda Vanessa Redgrave, cuya alusión llorosa a la épica amorosa y pasional de su pasado no se corresponde con lo que las anémicas imágenes de la representación del mismo aciertan a sugerir. "El atardecer" es un filme coral, incapaz de perfilar arritmias afectivas con barrunto de humanidad. Su apuesta es por el sentimentalismo almibarado, por la manipulación forzosa de una lágrima que, para más señas, tampoco tiene demasiada historia. Koltai es incapaz de focalizar el relato y de escapar de la tentación de la estampita romántica con oleaje rompiendo al fondo. Sus heroicas mujeres son de material desechable y el punto de vista colectivo devora cualquier atisbo de hondura en el tratamiento individual de los personajes. La cinta de Koltai tiene además un elevadísimo concepto de sí misma. Un narcisismo del todo injustificado si además, para más inri, las grandes actrices que nutren el elenco están tan desaprovechadas (la mayoría) o torpemente pautadas (Claire Danes, Toni Collette).