
Breve sinopsis
Kale es un joven enganchado a la tecnología que se encuentra en arresto domiciliario por agredir a un profesor. Su padre murió en un accidente del que él se siente culpable y su madre trabaja todo el día para salir adelante. La llegada de una bella vecina llamada Ashley hace que Kale consiga un equipo de video para espiarla, pero ella lo descubre pronto. Lejos de enfadarse, la chica se une a la vigilancia. Sin embargo, el juego se complica cuando sospechan que uno de sus vecinos es un psicópata.Critica
No tiene demasiado sentido que "Disturbia" huya, como huye, de la cristalina sombra de sus referentes. Reconocer influencias hitchcockianas de refilón es negar la evidencia, probablemente ajena a las nuevas generaciones de consumidores de cine, de que la última película de D.J. Caruso está a tiro de piedra de ser un remake puro y duro de "La ventana indiscreta". Debería serlo a mucha honra, porque el mejor hallazgo de "Disturbia" es precisamente ése, su capacidad para remodelar el flujo de lo clásico, su relectura en clave generación Youtube y en plena vorágine del imperio digital del viejo relato de suspense, masticado para el consumo de adolescentes que, seguro, se perderán la fascinación del reciclaje.Brillante conjugación, en presente de indicativo, de la semántica frenética del cine de Hitchcock, "Disturbia" es, a ojos de un espectador mínimamente avezado, más un juego que una película, porque la relevancia de su habilidad seductora no reside tanto en el improbable tobogán de golpes de escena, ni en el misterio en sí oculto tras la puerta de la guarida del criminal, como en su lúdica presentación de una película de antaño pasada por la batidora de la posmodernidad. Caruso no controla las arterias del suspense y su querencia por la truculencia juega en contra. "La ventana indiscreta" era una historia corriente en la que el voyeur era un tipo vulgar y, más importante, el asesino era criminal circunstancial, empujado a matar por la presión de las circunstancias harto de los desprecios y desaires de su señora esposa.En "Disturbia" el malo es un malo moderno, que mata por deporte y que podría ser primo de Hannibal Lecter o de cualquier otro serial killer de la iconografía moderna. Ahora bien, obviadas las odiosas comparaciones, innecesarias por otra parte, la versión ´teen´ del clásico hitchcockiano es un estimable entretenimiento para cinéfilos (por el placer del redescubrimiento de un clásico travestido) y para adolescentes corrientes que, si tuvieran un mínimo de paciencia, igual descubrirían con el mismo placer el original a pesar de que no venda móviles, ni ipods, ni cámaras digitales de última generación.En "Disturbia" cambia el vocabulario pero la sintaxis quiere ser la misma. Salvando las distancias, la cinta de Caruso juega en la misma liga que el "Brick" de Rian Johnson, sólo que ésta airea orgullosa la dignidad de las fuentes y su reubicación filoadolescente del ´noir´ con raíces en Hammett y Chandler es, ahí sí, el objeto en sí de la experiencia y el disfraz, en realidad, de una película absolutamente adulta. "Disturbia" es un Hitchcock para chavales modernos, y Shia LaBeouf es un excelente alter ego juvenil dispuesto a demostrar el porqué de su ascenso meteórico al estrellato. Como en "Transformers" carga con holgura el peso sobre las espaldas con una interpretación espontánea y de solidez rocosa. Asumiendo que las nuevas generaciones pasan olímpicamente de Hitchcock y del cine anterior a los noventa, "Disturbia" es como darle la verdura a un niño en puré o esconderla entre la pasta. Como cine adulto tendrá sus pegas, como cine adolescente es, se mire como se mire, todo un hallazgo.