Después de la boda

Director: Susanne Bier
Intérpretes: Mads Mikkelsen (Jacob), Rolf Lassgård (Jorgen), Sidse Babett Knudsen (Helene), Stine Fischer Christensen (Anna), Christian Tafdrup (Chistian), Frederik Gullits Ernst (Martin), Kristian Gullits Ernst (Morten)
Título VO: Efter brylluppet
Género: Drama
Año de producción: 2006-06-29 12: 35: 31.0
Productora: Zentropa Entertainments
Guión: Susanne Bier, Anders Thomas Jensen
Música: Johan Söderqvist
Fotografía: Morten Søborg
Duración: 120


Breve sinopsis

Jacob es uno de esos hombres que ha dedicado su vida a los demás. Máximo responsable de un orfanato en la India, ha recogido a muchos niños de la calle para darles otra oportunidad. Sin embargo, la falta de recursos hace que esté a punto de cerrarlo. Cuando todo parece perdido, aparece la oferta millonaria de Jorgen, un magnate danés que está dispuesto a asumir la deuda si Jacob va a Dinamarca y asiste a la boda de su hija. Sin saberlo, Jacob se enfrentará a un dilema relacionado con su pasado.

Critica

Susanne Bier es, de entre todos los ojitos derechos de Zentropa (el imperio cinematográfico de Lars Von Trier), el menos escandinavo, para entendernos, o, incluso, el más abiertamente comercial. No es casualidad que Hollywood haya fijado en ella su atención y que la haya reclutado para poner en pie uno de los títulos que más suenan entre los futuribles oscarizables: Things We Lost in the Fire. De casta le viene al galgo, Bier es formalmente danesa a mucha honra: cámara al hombro, jump-cuts (cortes dentro del plano) en abundancia, primerísimos planos, encuadres a quemarropa y un montaje eléctrico y de distancias cortas. Sin embargo su querencia por un modelo melodramático menos impermeable, abiertamente más sensible y, apurando, manipulador, la distancian del decálogo, conceptual al menos, del cine escandinavo, de exuberante contención y gelidez emocional.La directora danesa, ex alumna aventajada del Dogma 95, no obstante ha perfeccionado la fórmula. Del desequilibrio desproporcionado en pretensiones de Brother, compendio y quintaesencia de película narcisista con elevadísimo concepto de sí misma, a las sutilezas trágicas del desgarrador puzzle de dependencias que escenifica Después de la boda, media casi un abismo. Bier vuelve a descomponer el relato en dos realidades antitéticas emocional y geográficamente: si en Brother la brecha psicológica se ubicaba en el espacio que separa Afganistán de Dinamarca, en Después de la boda el contrapunto exótico, y el elemento espacial y sentimental de contraste es India, país que representa por un lado la burbuja de cobardía altruista de Jacob/Mads Mikkelsen, su horizonte de deserción y la utopía de la disolución de las dependencias. La India es el espacio físico y mental (y es ahí donde Bier desempolva sus peores vicios con enfatizantes insertos en flash back de las siluetas infantiles que materializan la entelequia) que concreta la disociación de la identidad titubeante del protagonista encerrado en una encrucijada moral y afectiva, que desfila sobre el parapeto de un guión urdido con la intensidad no impostada de la que lamentablemente carecía Brother.Después de la boda padece debilidades de melodrama, y ese universo de abstracción tercermundista funciona como una metáfora demasiado evidente, pero el alto octanaje dramático del enredo familiar, que encierra quiebros inesperados, debilidades de carne y hueso y el fantasma omnipresente de una tragedia que, por su diabólica concatenación de casualidades va a modificar drásticamente el microcosmos y el macrocosmos, sabe tejer sin nudos ni trazos complicados la matemática casi perfecta de un reencuentro conmovedor. De su parte ponen Mads Mikkelsen, Rolf Lassgardy la espléndida Didse Babett Knudsen toda la carne en el asador para dar calor al demencial y sobrecogedor triángulo amoroso-paternal para desbancar, como desbancaron, a Almodóvar de la pelea por el Oscar a mejor película extranjera. Visto el resultado no caben demasiadas objeciones.


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