
Breve sinopsis
Los cuatro hermanos Mercer son unos tipos duros que han crecido en la calle. Dos blancos, el impulsivo Bobby y el roquero Jack y dos negros, el seductor Angel y el padre de familia y hombre de negocios Jeremiah. Pero eso no es importante para ellos porque sus lazos familiares, más allá de la sangre, son muy fuertes. Cuando su madre adoptiva es asesinada durante un atraco, los hermanos vuelve a reunirse durante su funeral en Detroit. Decididos a buscar venganza, se lanzan a investigar su muerte.Critica
John Singleton es hijo de su tiempo, de unos primeros noventa en que la fiebre del black power volvió a desatarse tímidamente, en parte gracias al inconformismo guerrero de Spike Lee, que resucitó el espíritu de lucha de un movimiento aburguesado y tendente al conformismo. Cuatro películas que reivindicaron, de algún modo, el empuje de los 70, y que recordaban que la utopía de la igualdad no era sino una falacia y un engañabobos. Aulas turbulentas, y en mayor medida Haz lo que debas, Cuanto más, mejor, Fiebre salvaje y Malcolm X incendiaron el mojigato conservadurismo de la industria, y crearon escuela hurgando en las heridas. John Singleton fue de los que se apuntó al carro con cierto éxito, con la connivencia y simpatía de los sectores más progres del establishment. Los chicos del barrio (por la que fue nominado al Oscar como Mejor Director), Justicia poética y Semillas de rencor, fueron sus aportaciones al nuevo boom del cine racial reivindicativo. Luego se mojó la pólvora y tanto Lee como Singleton se acomodaron en el sistema con distinta suerte. Singleton con muy poca hasta perder defintitivamente el norte con A todo gas 2. Cuatro hermanos vuelve a recuperar a un Singleton autor, o con pretensiones de tal, porque esa tercera vía predilecta del cineasta afroamericano, que se mueve entre las fronteras de un cine naif con pretensiones y el meollo estrictamente comercial, es difícil de masticar, o siquiera de ubicar. Por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda, por eso no hay forma humana de vestir de falsa solemnidad a ésta visible película de acción con tintes melodramáticos. Pero la mediocridad sigue siendo el plato principal en esta delirante crónica de una tremenda conspiración urdida contra una adorable ancianita de buen corazón, mientras sus cuatro hijos adoptivos se proponen echar el guante a los asesinos de su madre circunstancial. Altibajos continuos en un hilo argumental de por sí bastante inconsistente e indefinido, que toca mil géneros pero que no se instala cómodamente en ninguno y que no deja de ser, por mucho que Singleton se empeñe, una nadería con puntuales delirios de ser algo que no es. Un director que ha perdido el mordiente que una vez, tímidamente, tuvo, su cine ya no golpea siquiera por lo bajinis, es materia inocua, incolora e insípida. A Cuatro hermanos le falta sentido del humor y le sobra sentimentalismo fraternal, la senda escogida es un error por eso no pasa de discreta mientras, eso sí, Mark Wahlberg sigue dando evidencias de sus progresos dramáticos. Seguiremos sus evoluciones en The departed, lo último de Scorsese.