Crimen organizado (Layer Cake)

Director: Matthew Vaughn
Intérpretes: Daniel Craig, Kenneth Cranham, Dexter Fletcher, Jamie Foreman, Michael Gambon
Título VO: Layer Cake
Género: Thriller
Año de producción: 2004-06-29 12: 09: 16.0
Productora: Columbia Pictures, MARV Films
Guión: J.J. Connolly
Música: Lisa Gerrard
Duración: 105


Breve sinopsis

Nuestro protagonista sin nombre parece un hombre de negocios cualquiera. En realidad es un traficante de cocaína y éxtasis que pretende ahorrar mucho dinero cuanto antes para poder retirarse y disfrutar de la vida. Pero antes, su jefe del crimen organizado le pide un par de encargos: encontrar a la hija drogadicta de un criminal e intermediar en la compra de un cargamento de éxtasis. Su plan de jubilación se trunca cuando intervienen un empresario serbio y varios personajes de los bajos fondos.

Critica

Es inevitable recortar la figura de Daniel Craig en Layer Cake y trasladarla a un universo Bond imaginario. Además hay estampas pistola en mano que se prestan y mucho a tal ejercicio de especulación mitomaniaca. El aprobado es clamoroso, Craig es una bestia parda; derrocha clase y testosterona, su sombra es gigantesca y devora planos con despiadado canibalismo. Cuesta entender a los que recelan; A Craig le sobra lo que Timothy Dalton y sobre todo Pierce Brosnan tenían a duras penas: talento. Craig va a ser un 007 excelente porque es un sensacional intérprete (novedad en la franquicia) que ya lo era antes de conocer a Moneypenny. Es más, lo mismo a es a Bond al que Craig le queda grande y no a la inversa. Por lo pronto, para los que aún no gocen del privilegio de conocerle, se sale en este retorcido, trepidante y nitroglicerínico neo-noir, que es uno de los entretenimientos llanos más deliciosos e imperdibles de los últimos meses. Matthew Vaughn debuta a un compás vertiginoso, en quinta marcha, con este retrato descarado y con esmoquin y moraleja que compone uno de los retratos criminales colectivos más magnéticos y absorbentes de los últimos años. Es verdad que no aporta tendencias sustancialmente nuevas al género, que es muy clásica argumentalmente hablando, y que llega un momento que los nudos del guión y los golpes de efecto abruman por excesivos y continuos, pero la fisionomía espasmódica y fulminante, el alucinante crescendo del invento valen su peso en oro. Vaughn es un narrador de lujo con muy buen gusto, suyo era el guión de la espléndida Lock & Stock y suya la pasta que produjo aquella gamberrada a todo gas que llevaba por título Snatch. Cerdos y diamantes (en un principio su director, Guy Ritchie iba a encargarse de los mandos del proyecto). Hay madera de gran cineasta porque semejante innato sentido del ritmo sólo está al alcance de cuatro gatos con pedigrí. Layer Cake es cine altamente adictivo, sin resonantes pretensiones, pero con un esqueleto de género sólido como una roca y una mala uva, un cinismo existencialista admirable se mire por donde se mire. Prototipo de película inteligente a pesar de la ligereza de su óptica, de ser un filme apto para el consumo masivo, la ópera prima de Vaughn viene a ser el modelo de película que quería ser la inaguantable Kiss Kiss, Bang Bang de Shane Black, es decir un thriller criminal de enredo, irónico y corrosivo que hace echar raíces en la butaca mirando al pasado con nostalgia pero poniendo guindas de nuevos e inéditos colores. Por si fuera poco el recital interpretativo es de soberbio para arriba con un Craig inmenso e irresistible en la piel de un narco "metrosexual" y sin pájaros en la cabeza cuyo nombre nunca se revela, y un plantel de secundarios a cada cual más enorme: Tom Hardy, Colm Meany o un delirante Michael Gambon. Es un juego de chicos listos, de tipos malos que rinden culto al papel verde, una cinta de toma el dinero y corre que no tiene desperdicio y que llega y se va en un suspiro. Lo dicho, vale su peso en oro.


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