Copying Beethoven

Director: Agnieszka Holland
Intérpretes: Ed Harris, Diane Kruger, Matthew Goode, Ralph Riach, Joe Anderson, Bill Stewart
Título VO: Copying Beethoven
Género: Drama
Año de producción: 2006-06-29 12: 25: 13.0
Productora: Sidney Kimmel Entertainment, Myriad Pictures , Film & Entertainment VIP 2
Guión: Christopher Wilkinson, Stephen Rivele
Música: Maggie Rodford
Fotografía: Ashley Rowe
Duración: 104


Breve sinopsis

Anna Holtz es una joven compositora que intenta encontrar un hueco destacado en el mundo de la música, un mundo de hombres. Gracias a una recomendación, consigue trabajo en una importante editorial que le lleva a colaborar con el más importante de los artistas, Ludwig van Beethoven. Anna tiene que demostrar en todo momento sus dotes y valía para la composición, una firmeza que se recompensa con el puesto de copista de Beethoven en vísperas del estreno de la "Novena Sinfonía".

Critica

Después del infructuoso acercamiento a la alargada sombra del genial compositor alemán que propusiera Bernard Rose hace una década, con aquel Amor inmortal que sólo se recuerda por el exhaustivo empeño de Gary Oldman, para modelar un Beethoven de carne y hueso en el contexto de un melodramón de intensidad postiza, Agnieszka Holland vuelve a atreverse con el monstruo. Por descontado el quid de la cuestión es la energía potencial de un intérprete con carisma que se atreva a hincarle el diente a tan excesivo personaje. En ese sentido hay premio: Ed Harris compone un Beethoven más humano, vulnerable y mundano que nunca, el maestro en las laderas de la cuesta abajo, en el último año de su perra vida, mientras en el horno se cuece la Novena Sinfonía y él muda de piel por vez postrera para dejar al mundo boquiabierto. Un tour de force sin amortiguadores a la insigne altura de uno de los talentos más prolíficos de la escena cinematográfica norteamericana, verdadero punto fuerte de una suerte de biopic fragmentario que, por fortuna, sabe despojarse de las compulsiones más anacrónicas del género apostando por una visión precisa de una parte que bien podría resumir el todo. Sucede que Holland sabe dónde empieza su perspectiva pero ignora dónde acaba, cómo rubricar el retrato. Por eso impera la sensación de que la cinta, más que acabar, se interrumpe arbitrariamente en un lugar seleccionado al azar sin ningún argumento dramático consistente. Se extingue más que se termina. El mérito del retrato consiste en la inmersión más o menos prolija en la intrahistoria musical de la obra del genio, en la gestación milagrosa de la sinfonía en mitad de un caos existencial que alumbra las cenizas desde las que brotan las notas en apasionante armonía. En ese sentido Copying Beethoven acierta a dibujar el boceto del artista y del hombre, eludiendo ese reduccionismo machacón del biopic moderno tan explícito en las truculencias emocionales y tan lejano de la dimensión propiamente profesional. Holland propone pues una semblanza en tres dimensiones, discutible en su calado cinematográfico, pero orgullosa de buscar tres pies al gato. Un punto de vista que descansa en lo fornidos hombros del gran Ed Harris y de un contrapunto sorprendentemente a la altura a cuenta de una Diane Kruger que demuestra ser mucho más que un rostro bonito y una sonrisa vendible. Copying Beethoven combina secuencias de erizar el vello, como aquella que desglosa la presentación en sociedad del canto del cisne del maestro, con el compositor dirigiendo la orquesta con el auxilio entre bambalinas su ayudante y discípula, con recursos estándar de biografía fílmica de manual. Pero la balanza de los pros pesa más que la de los contras, y eso a pesar de la pasmosa disfuncionalidad del desenlace.


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