Captivity

Director: Roland Joffe
Intérpretes: Elisha Cuthbert, Daniel Gillies, Pruitt Taylor Vince, Maggie Damon, Michael Harney, Laz Alonso
Título VO: Captivity
Género: Thriller
Año de producción: 2006-06-29 12: 25: 51.0
Productora: RAMCO Films, Foresight Unlimited
Guión: Larry Cohen, Joseph Tura
Música: Marco Beltrami
Fotografía: Daniel Pearl
Duración: 90


Breve sinopsis

Jennifer, una belleza publicitaria, está secuestrada en una especie de jaula. En las paredes de la estancia, sus fotos; en la televisión que tiene delante, imágenes de su vida. Aterrorizada, intenta escapar, pero es drogada por una mano misteriosa. Cuando despierta, descubre una habitación contigua en la que hay un hombre en sus mismas circunstancias. Los dos inician una relación de dependencia, al tiempo que luchan contra un enemigo común. Sin embargo, el captor está siguiendo un macabro juego.

Critica

La campaña promocional de Captivity subraya que su responsable, Roland Joffé, es el mismo que el de La misión. Un recordatorio absolutamente pertinente considerando que ha llovido desde 1986, pero desde entonces no hay noticias de su director, ni grandes títulos de los que presumir en el poster de turno. Joffé sigue viviendo de las rentas ochenteras mientras salta de género en género dando palos de ciego a diestro y siniestro. He aquí su último traspiés, con un thriller de cautivos a la estela de Saw, Mentes en blanco o, salvando las abisales distancias, Oldboy de Park Chan-wook. A la estela, digo, por aquello del factor claustrofóbico y la idea del cautiverio irracional, porque si por algo se caracteriza Captivity es por la inocua inoperancia del suspense, por el irrelevante voltaje dramático y por un modelo de crescendo perfectamente convencional.Joffé se decanta por las claves del thriller psicológico estándar, jugando la baza de la claustrofobia y la dinámica interactiva entre dos personajes encerrados en un sótano por voluntad de un psicópata mezquino sin rostro y maquiavélicos planes. Todo en Captivity, sin embargo, es de una elementalidad aplastante, desde la cadencia misma de la puesta en escena, tan plana como es costumbre en los últimos filmes de Joffé, pasando por la propia naturaleza del macabro juego, que no tiene nada de nuevo y/o sorprendente. Producto rutinario e insípido donde los haya, no tan irritante, bien es cierto, como otras monotonías norteamericanas de la misma o similar jaez, el filme, que sabe sorprender a la altura del último giro de la trama, coge fuerza encaminado hacia un desenlace imposible y con climax de cajón.No ayuda tampoco la inocua presencia de Elisha Cuthbert y mucho menos aún de Daniel Gillies, dos actores jóvenes de recursos muy limitados. Joffé conserva un equilibrio precario cuando su película habita en el sótano, en las fauces del criminal fetichista, que se quiebra cada vez que ausculta al punto de vista externo, el de los policías que siguen la pista de la desaparecida y de su/s captores. Una más, a fin de cuentas, con caja sorpresa y abundantes golpes de efecto, para amantes e incondicionales del terror psicológico de perogrullo.


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