Brick

Director: Rian Johnson
Intérpretes: Joseph Gordon-Levitt, Noah Fleiss, Noah Segan, Richard Roundtree, Meagan Good, Lukas Haas, Emilie De Ravin, Matt O¿Leary, Nora Zehetner
Título VO: Brick
Género: Thriller
Año de producción: 2005-06-29 12: 26: 37.0
Productora: Infinity Films
Guión: Rian Johnson
Música: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Duración: 110


Breve sinopsis

Brendan Frye es un destacado e inteligente alumno de un instituto en el sur de California. Conocedor de todos los temas que afectan a la sociedad estudiantil no duda en apoyar sus ideales con acciones, sin llegar a salir nunca de su soledad. La repentina llamada de su ex-novia Emily y su posterior desaparición, llevan al joven a una complicada búsqueda de la chica. Su amigo Brain, será su única ayuda dentro de un submundo estudiantil lleno de oscuros secretos y extraños personajes.

Critica

Lo de Brick es un juego mitómano de reorientación del curso natural de las aguas de un género. Su fisionomía, perfectamente adulta, es la de un noir que se viste por los pies, una cabal extrapolación de la turbiedad laberíntica del imaginario Chandler -o Hammet en su defecto- al universo posmoderno de la marginalidad precoz en el patio de un instituto cualquiera, entre trapicheos poco prometedores y cuelgues sentimentales propios de la edad del pavo. El debutante Rian Johnson convierte a Joseph Gordon-Levitt en un émulo adolescente sin gabardina de, por ejemplo, el Marlowe de Bogart en El sueño eterno, o el de Mitchum en Retorno al pasado. Y es en esa visita a las telarañas del género negro desde una perspectiva ultramoderna, y lo más trascendente, despojada de toda la parafernalia determinista del cine negro, donde Brick encuentra su singular idiosincrasia, su identidad cuasi experimental por su densidad narrativa y conceptual y la liviana, aparentemente, intrascendencia de su contexto. Tampoco conviene escarbar más allá de esa sofisticada fachada genérica y nostálgica porque el meollo dramático propiamente dicho tiene la entidad limitada del homenaje y del collage multireferencial. La miga argumental, y la propia arquitectura, intencionadamente arquetípica, de los personajes ni arrastra ni engancha. Las tribulaciones metafísicas y policiales de Brendan, el ocasional detective protagonista, son las de cualquier atribulado cazador de verdades tenebrosas en cualquier producto detectivesco que se precie. La altura natural de Brick es la de su audacia para reinventar un género y desnutrirlo de toda superestructura prototípica. El problema es que una vez exhausto el factor sorpresa, y a pesar de la sobriedad intachable de la puesta en escena, o de la notable composición de Gordon-Levitt, Brick caduca antes de extinguirse. Es decir, que despojada del brillante empaquetado resultante del punto de vista, la cinta de Rian Johnson trasciende, únicamente, como ejercicio de experimentación genérica, pero la levedad de sus pesquisas determinan una limitación difícilmente redimible. Ahora bien Brick es un soplo de aire fresco en el contexto del cine sobre, que no para, adolescentes y un sugestivo lavado de cara a un género que, cultivado en bruto, ya no resucita salvo al calor del Ellroy de turno.


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