Beowulf (2007)

Director: Robert Zemeckis
Intérpretes: Ray Winstone (Beowulf), Anthony Hopkins (rey Hrothgar), John Malkovich (Unferth), Angelina Jolie (Madre de Grendel), Robin Wright Penn (Reina Wealthow)
Título VO: Beowulf (2007)
Género: Acción
Año de producción: 2007-11-26 18: 56: 27.0
Productora: Paramount Pictures, Shangri La Entertainment
Guión: Neil Gaiman
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Robert Presley
Duración: 115


Breve sinopsis

En una época legendaria, el guerrero Beowulf es el único capaz de salvar al antiguo reino de Dinamarca de la aniquilación por parte del monstruo Grendel. Su valentía resuena por cada rincón tras acabar con él, y se ha convertido en un héroe admirado. Sin embargo, cuando la gloria y las riquezas nublan la mente del guerrero, la tentación se convierte en la más dura de las batallas. Y más cuando la bella madre de la bestia está dispuesta a utilizar su poder de seducción para destruir a Beowulf.

Critica

Centrándose en cómo la fama, la riqueza y el poder definen al rey Beowulf en tanto que guerrero, líder, marido y hombre, el director Robert Zemeckis y los guionistas Neil Gaiman y Roger Avary han tomado la decisión, pragmática y astuta, de convertir esta leyenda en espejo de las de héroes más modernos, como Conan y otras creaciones del cómic americano: aquí la condición heroica de Beowulf reside no en su perfección, como en el poema, sino en su habilidad para superar su fragilidad y su inmoralidad y redimirse.

A la dimensión trágica del mito contribuye el estilo visual del filme, ubicado en algún lugar entre la acción real y la animación o entre el cuento de hadas y el videojuego, y que mejora de forma rotunda los resultados de Polar Express, que se basaba en el mismo proceso de animación a partir de actores reales. Aunque sólo se proyectará en formato 3D en unas pocas salas españolas, trate usted de verla con gafas. Vivirá una experiencia asombrosa, más sensorial, eso sí, que emotiva. Porque, aunque basada en leyendas escandinavas, Beowulf habla el idioma épico-pop de Hollywood. De hecho, la exposición de dramas humanos que separa las sucesivas secuencias de acción resulta por momentos tediosa y superficial. Los avances en el arte digital nos ayudan a creernos mundos increíbles, pero siguen reduciendo a sus habitantes a la condición de autómatas. Han sido modelados a partir de actores y se parecen a ellos, pero los actores no están ahí. Detrás de las miradas y los movimientos, dentro de esos trajes de persona, no hay un alma. No hay nada.

Álex M. Blanco


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