Barrio Cuba

Director: Humberto Solás
Intérpretes: Luisa María Jiménez (Magalis), Jorge Perugorría (el Chino), Isabel Santos (Vivian), Mario Limonta (Ignacio), Adela Legrá (Ámparo), Rafael Lahera (Santo), Ana Domínguez (María), Yeandro Tamayo (Willy)
Título VO: Barrio Cuba
Género: Drama
Año de producción: 2005-10-24 18: 11: 46.0
Productora: ICAIC, Fine Productions
Guión: Humberto Solás, Elia Solás, Sergio Benvenuto
Música: Esteban Puebla
Fotografía: Carlos Rafael Solís
Duración: 106


Breve sinopsis

La Habana es una ciudad dura para el día a día de sus habitantes. Las vidas de Vivian y Santo se cruzan por la tragedia y el deseo que comparten por ser padres. Algo similar ocurre con Ignacio y Magalis, dos desafortunados en el amor a los que el destino va a dar una nueva oportunidad. Mientras Willy espera la aceptación familiar de su homosexualidad, una familia se desmorona por la fuga de sus miembros. Cuando los problemas son parte de una comunidad, las emociones están a flor de piel.

Critica

En el hilo del alambre camina siempre Humberto Solás traicionado por el solemne propósito de la ejemplaridad, afanado en pintar un retrato coral, representativo y, en cierto modo, extrapolable, de una manera trágica de vivir La Habana, una ciudad en el permanente umbral de la tragedia. "Barrio Cuba" es un ejercicio baldío de representación realista, encaramado en la autocomplacencia de un naturalismo social de salón, que bebe incluso del cine polifónico internacional a la moda (siguiendo torpemente las trazas de los polípticos emocionales de Iñárritu o el buenismo cristiano y redentor del Paul Haggis de "Crash"), que se autodefine desde el espejismo de un disfraz, pero que en fondo y forma persigue los objetivos de un melodrama manipulador estándar, que se cree realista pero que no sabe como apuntalar discretamente los estruendosos cimientos de un dramatismo condescendiente y aparatosamente trágico. Todos los perdedores ahogan sus penas en alcohol mientras el enfatizante acompañamiento musical, que traiciona la presunta visceralidad sociológica de la propuesta, subraya con fluorescente el dolor postizo de los habaneros desheredados y víctimas del desamor y los malos vientos.Realista es la fachada, la carcasa presentada como envoltorio elementalista que no rima ni en intermitencias con el espíritu afectado de una narración que no sólo fracasa en la dosificación de los instrumentos dramáticos, sino en la propia presentación del espacio-tiempo, alterando la línea cronológica con elipsis imposibles que no respetan la lógica de la evolución emocional de los inquilinos de la cinta, que orbitan caprichosamente alrededor de un planteamiento coral descordinado mientras unas historias tratan de adaptarse a la dinámica temporal de las otras sacrificando, si es preciso, la propia coherencia interna en aras (para mal) de una cohesión global llena de agujeros negros. "Barrio Cuba" no emociona porque no deja espacio al receptor para interpretar, digerir y metabolizar la sobredosis de reveses, porque vende desgracias ya masticadas y el dolor lejos de ser humano, se presenta implícito a una dramaturgia que ha diseñado las inclemencias sentimentales con milimétrica pomposidad y tiralíneas.Solás nunca deja respirar a sus personajes empeñado como está en la abrumadora codificación de la desgracia, con mayúsculas y letras grandes ahogadas en la desmesurada dimensión de sus pretensiones. Grandes actores al servicio de un libreto que sabe lo que quiere pero que aspira a tal con artimañas de manual y con la ley del mínimo esfuerzo.


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