Atrapa el fuego. Catch a fire

Director: Phillip Noyce
Intérpretes: Tim Robbins (Nic Vos), Derek Luke (Patrick Chamusso), Bonnie Henna (Precious Chamusso), Mncedisi Shabangu (Zuko September)
Título VO: Catch a fire
Género: Thriller
Año de producción: 2006-06-29 12: 30: 08.0
Productora: Working Title Films, Universal Studios, Mirage Enterprises, Studio Canal
Guión: Shawn Slovo
Música: Philip Miller
Fotografía: Ron Fortunato, Garry Phillips
Duración: 98


Breve sinopsis

Patrick Chamusso es un hombre que disfruta de su familia y que trabaja como encargado en una refinería. El coronel del Departamento de Seguridad, Nic Vos, es el encargado de mantener el orden en un momento en el que se erige el sistema del apartheid impuesto contra los negros. Todo cambia cuando Patrick es detenido injustamente por sabotear la refinería. Patrick se convierte en un hombre diferente y se une al CNA, una organización armada que lucha para defender a su país.

Critica

Hay un conflicto latente dentro de la propia lógica representativa de Atrapa el fuego, un tira y afloja entre la politización didáctica del testimonio que destripa, su propia naturaleza matizada de biopic que quiere hacer justicia a la leyenda de Patrick Chamusso, y por otro lado la instrumentalización dramática de ese sustrato histórico con máscara de thriller incendiario, que se aviene sin rebeldías a la lógica escénica de un relato que quiere manejar un lenguaje de masas, codificado por el oficio artesanal de un servidor leal de la industria pesada hollywoodiense como es Phillip Noyce que incurre en la imaginería esquemática habitual del apartheid visto por Hollywood. Atrapa el fuego no es muy diferente, desde la perspectiva del posicionamiento complaciente, a cintas como Mandela, Bopha, o incluso remiendos más sentimentalistas y recientes como In my Country de John Boorman. Ahora bien, su voluntariosa huida del esquema beatífico y maniqueo que empaña la inmensa mayoría de crónicas cinematográficas de los abismales desencuentros sudafricanos la redime parcialmente. Noyce, al que lucía mejor el pelo detrás del cinismo sulfúrico de Graham Greene en El americano impasible, no desmantela las miserias del héroe, que ubica la utopía sudafricana en el lugar del afecto familiar y sus responsabilidades como padre y esposo, que opera desde el ejercicio enfervorecido del rencor, que entiende la actividad terrorista como un horizonte de combate inevitable y que es un fracaso viviente como padre e individuo. Ese distanciamiento estratégico de la melaza sentimental del estereotipo oprimidos-opresores es la propuesta triunfal, el factor diferencial de una película cuyo eco en la memoria depende casi exclusivamente de la intensidad cuasi épica de la resistencia de Chamusso, un héroe políticamente incorrecto dentro de la lucha ancestral de la mayoría negra contra los Boers. Noyce pierde la partida en esa dinámica de complicidad convencional: Atrapa el fuego es un libro de historia abierto y pertinentemente manufacturado para consumo del gran público. Ni deja huella ni quiebra molde alguno, un poco por su fórmula-espectáculo, un poco porque pierde fuelle desde el mismo momento en que Chamusso se enrola en el CNA (Congreso Nacional Africano) y la escalada a toda pastilla de acontecimientos revelan las limitaciones estructurales de un guión sin dobleces significativas, que deja demasiados socavones en el camino. Derek Luke es un Chamusso de carne y hueso, Tim Robbins por su parte está prácticamente desaparecido tratando infructuosamente de dar cuerda al villano policial. Noyce, en tanto, se agarra a la apasionante inercia de los acontecimientos para salir airoso del envite. El resultado es tan ilustrativo como impersonal. Un apartheid en 2D para amantes de los discursos epidérmicos.


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