Antes que el Diablo sepa que has muerto

Director: Sydney Lumet
Intérpretes: Philip Seymour Hoffman (Andrew ´Andy´ Hanson), Ethan Hawke (Henry ´Hank´ Hanson), Marisa Tomei (Gina), Albert Finney (Charles), Rosemary Harris (Nanette), Michael Shannon (Dex), Brian F. O´Byrne (Bobby), Amy Ryan (Martha), Aleksa Palladino (Chris Lasorda)
Título VO: Before the Devil knows you`re dead
Género: Thriller
Año de producción: 2007-05-23 00: 00: 00.0
Productora: Linsefilm, Michael Cerenzie Productions
Guión: Kelly Masterson
Música: Carter Burwell
Fotografía: Ron Fortunato
Duración: 123


Breve sinopsis

Andy y Hank son dos hermanos que pasan por el peor momento de sus vidas. El mayor, Andy, se enfrenta a sus carísimas adicciones, mientras su matrimonio y su empresa hacen aguas. La situación de Hank no es más halagüeña ya que, a la aventura que tiene con la mujer de su hermano, se le une la falta de dinero para la manutención de su hija. Decididos a acabar con la precariedad, traman un plan para atracar limpiamente la joyería de sus padres a través de un cómplice, pero nada sale como esperaban.

Critica

Pese a ser responsable de un puñado de obras magníficas --12 hombres sin piedad, Tarde de Perros, Network, Sérpico, El príncipe de la ciudad—, Sidney Lumet es un director sistemáticamente infravalorado, quizá por su rechazo de la noción de autor y su modestia en pos de lucimiento actoral. Pero a lo largo de 60 años de carrera ha demostrado ser uno de los artesanos más brillantes de Hollywood, y lo ha hecho hablando de justicia política y social, de la ley y la policía y cómo la avaricia envenena esas instituciones y otras como la familia.

Su nueva visión de América, sombría y furiosa pero profundamente humanista, es una culminación de estos temas que, a la manera de una novela de Faulkner, avanza y se refrena y retrocede y va revelando información a medida que entiende la incansable iniquidad del hombre y a la vez descubre el horror de una familia en rápido decline, que aloja el crimen y el castigo para protagonizar una tragedia griega de peso moral extraordinario e implacable fatalismo.

Como casi siempre en las películas de Lumet, el centro dramático lo ocupan hombres, en crisis, irreflexivos, emocionalmente bloqueados y esencialmente estúpidos –la necesidad de dinero nos hace estúpidos--, para quienes el mundo tiene poca simpatía y ningún tiempo y a quienes Ethan Hawke y Philip Seymour Hoffman encarnan con perfección. El uno nunca había estado mejor fuera del cine de Richard Linklater, y el otro crea una de las figuras más trágicas, excesiva pero brutalmente honesta, de la ficción reciente. Y mientras encierra a estas personas en centros comerciales suburbanos, oficinas asépticas, lúgubres apartamentos, sexo sin placer y desastrosos crímenes perfectos y trata de entender cómo se las han arreglado para llegar allí, Lumet nos recuerda que ciertas decisiones deberían pensarse dos veces, que el crimen debería ser dejado en manos de los profesionales, y que, a menos que sea usted tan afortunado como para pasar desapercibido, seguro que el diablo conoce todos sus pecados.

Álex M. Blanco


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