Animales heridos

Director: Ventura Pons
Intérpretes: Jose Coronado, Cecilia Rossetto, Aitana Sánchez-Gijón, Marc Cartes, Cristina Plazas, Patricia Arredondo, Gerardo Zamora, Aina Clotet, Francesc Albiol, Teresa Manresa, Abel Folk
Título VO: Animales heridos
Género: Acción
Año de producción: 2005-06-29 12: 15: 43.0
Productora: Els Films de la Rambla, Televisión Española (TVE), Televisió de Catalunya (TV3)
Guión: Ventura Pons
Música: Carles Cases
Fotografía: Rafa Lluch
Duración: 92


Breve sinopsis

Un entramado de relaciones amorosas y sexuales cubren la trama de este film. Silvio Lisboa, un hombre adinerado que vive con su mujer en una lujosa mansión, anhela fervientemente acostarse con una decoradora famosa en la habitación 1817 del hotel Princesa Sofía. La recepcionista de dicho hotel se ve a escondidas con un monitor de piscinas y su marido actúa de voyeur en un velero de la bahía de Cadaqués.

Critica

A Ventura Pons le privan las vidas cruzadas, que son en su cine, según el grado de inspiración, vehículo de inspiradas reflexiones colectivas acerca del comportamiento sentimental de las personas, o sofisticados y pretenciosos caprichos de auteur mimado que quiere romper esquemas por hache o por be para mantener intacta su aura de ídolo de pequeñas masas. Animales heridos pertenece a este segundo grupo de globos sobreinflados. Hay que reconocerle al realizador catalán su rotunda negativa a seguir los pasos de otros, Pons lleva su propia trayectoria con incuestionable coherencia pero muy desiguales resultados. Animales heridos es un producto cien por cien hijo de su padre, pero espejo de la peor fachada que el director de Amor idiota despliega de tanto en cuando. Con una irritante y machacona voz en off que reduce la elocuencia de las imágenes a la nada más absoluta, espantando a base de abstraccionismo literario, al compás tan deliberado como indigesto de una partitura, la de Carles Cases, presunto sutil acompañamiento de estados de ánimo, el Pons guionista sigue erre que erre con sus obsesiones: el amor otoñal; las paradojas del querer; la infidelidad; los celos; la deshumanización a través del afecto mal repartido, etcétera. Tres historias: En primer lugar la de un triángulo pasional nocivo, el de un ejecutivo que nada en pasta, su esposa enganchada a un materialismo decorativo como válvula de escape a los plantes de su esposo, y una interiorista a la que le sobra confianza y le falta compañía. En segunda instancia la de una recepcionista de hotel de rutina marchita y anemia sentimental y su marido, un tipo que piensa demasiado en sí mismo. Y por último la de una pareja de novios inmigrantes peruanos que sueñan con los lujos de una vida de abalorios. Todos están más solos que la una, arrastrándose, entre improductivas y rácanas entregas, en la raquítica dimensión de sus acompañadas soledades. Pero el único fragmento con atisbos de potencial dramático es el segundo, el más Pons, si bien obvio y entrado en tópicos, el resto del mosaico es un monumental bluff de cine con delirios de ser algo que nunca es, a base de vacíos resabidos de atavío impecable, eso sí, y disfraces descosidos de alta comedia. Sobran pretensiones, soliloquios rimbombantes, forzados y con sonido de gato por liebre, falta humildad en un producto que se esfuerza demasiado por estar a la altura del universo intelectualista de su autor. Animales heridos es un filme de mínimos logros y abundantes estereotipos pertinentemente adornados con envoltorio de cine serio, circunspecto y autoral al que ponen lo que pueden José Coronado y Aitana Sánchez Gijón y mucho menos que eso una Cecilia Rosetto que es una portentosa actriz de cabaret e improvisación, pero que se diluye pecando a veces de querer ser más ella que Marcia, el personaje que defiende, ilustrando la impostura global de un filme que desafina continuamente por querer sonar tan fino.


CDNSearch