Alta sociedad (2005)

Director: Martha Fiennes
Intérpretes: Penélope Cruz (Gloria), Damian Lewis (Marcus), Kristin Scott Thomas (Iona), Ben Chaplin (Trent), Rhys Ifans (Colin), Ralph Fiennes (Stephen), Ian Holm (Edward)
Título VO: Chromophobia
Género: Drama
Año de producción: 2005-06-29 12: 38: 08.0
Productora: Isle of Man Film, Commission Pictures, Rotholz Pictures
Guión: Martha Fiennes
Música: Magnus Fiennes
Fotografía: George Tiffin
Duración: 138


Breve sinopsis

En el Londres actual, el poder y el dinero son valores prioritarios. La burguesa familia Aylesbury lo sabe, aunque también esconde secretos. Marcus Aylesbury tiene una mujer frívola y un hijo con problemas mentales. Su jefe quiere enredarle en una estafa que puede arruinar su carrera y, además, una prostituta guarda información comprometedora de su padre. Cuando Trent, un periodista amigo de Marcus, se entera de una historia que le puede hacer rico, no duda en pasar por alto su amistad.

Critica

Más allá de las inoportunas pinzas del título en español de la última cinta de Martha Fiennes, que torpemente intenta dibujar un denominador común que trascienda la irrelevancia de los bocetos individuales y dé una razón de ser, más bien dudosa, a un conglomerado de vilezas y miserias de alto standing, medidas por el rasero de las vidas ejemplares, Alta sociedad es una película de patrones más que socialmente estandarizados, humanamente desangelados. No tiene la cinta de Fiennnes la catadura mínima necesaria para erigirse en paseo panorámico por las altas cumbres de la aristocracia británica posmoderna, no hay asomo de entidad sociológica, etológica o, siquiera, de discurso polifónico sobre usos, costumbre e indecencias de esas cimas de opulencia emocionalmente minusválida. La voz, átona y decididamente monótona, es la de una polifonía de colores rotundos, extremos, sin cromatismos matizados, sin transiciones del blanco al negro o del rojo al azul.La fauna altiva de Chromophobia es de zoológico: tipejos mal nacidos asolados por crisis de Perogrullo y disfuncionalidades de salón. Que si una esposa decorativa, insatisfecha a una tarjeta de crédito pegada, que si un marido ebrio de éxito que anda vendiendo su alma al diablo renunciando a la comunicación íntima, que si una prostituta de recortables hundida en el abismo de la enfermedad... los retratillos se multiplican hasta el infinito para desnudar la deriva emocional de un mundo contaminado por la pasta gansa y por emociones que, poco menos, cotizan en bolsa. La directora es afortunada, porque la dramaturgia vacía y autocomplaciente que maneja encuentra colchón en la disposición ejemplar de sus actores, hermanos unos, amigos otros, colegas los de más allá. De entre las derrotas de cartón emergen los rostros generosos de Damian Lewis (autor, por cierto, de una de las mejores interpretaciones de todas las que pululan actualmente en cartelera en la pequeña pero estimable Keane), de Kristin Scott Thomas, de Ben Chaplin incluso, mientras Ian Holm, Ralph Fiennes y Penélope Cruz destapan sus registros más pasivos, devorados por las artimañas y los andamios de un libreto que "abre" el plano demasiado,. Hasta el punto sucumbir víctima de su propia red presuntamente multidimensional.Alta sociedad es de esos productos muy correctos, convivencia de talentos que eclosionan intermitentemente y esquivan la mediocridad desorejada y el corsé de los retratos corales de feria, pero que mosquean por la inoportuna solemnidad de sus laberintos sentimentales, entre trazas de una filosofía del drama profusa e incómodamentemente arquetípica.


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