Al otro lado (2007)

Director: Fatih Akin
Intérpretes: Nurgül Yesilçay (Ayten Öztürk), Hanna Schygulla (Susanne Staub), Patrycia Ziolkowska (Lotte Staub), Baki Davrak (Nejat Aksu), Tunçel Kurtiz (Ali Aksu), Nursel Köse (Yeter)
Título VO: Auf der anderen seite
Género: Drama
Año de producción: 2007-03-14 22: 37: 55.0
Productora: Corazón Internacional, Anka Film, NDR , Dorje Film
Guión: Fatih Akin
Música: Shantel
Fotografía: Rainer Klausman
Duración: 122


Breve sinopsis

Nejat no acepta la relación que su padre Ali mantiene con Yeter, una prostituta que tiene que mandar dinero a Turquía para pagar la universidad de su hija Ayten. Cuando Yeter muere, Nejat y Ali se distancian y el joven marcha a Turquía en busca de Ayten, que acaba de huir a Alemania víctima de su activismo político. En tierras germanas, Ayten conocerá a Lotte, que le ofrecerá su casa, pero pronto es deportada a Turquía y encarcelada. Su nueva amiga alemana hará todo lo posible por liberarla.

Critica

"Contra la pared", la obra que consolidó la figura de Fatih Akin a nivel internacional, era, para lo bueno (mucho) y lo malo (poco) cine exteriorizado desde las tripas. Visceral, animalesca, intensamente oscura, tenebrista y, fundamentalmente, semisalvaje, discurría por los cauces de un interculturalismo insano y psicológicamente violento. Akin, que no siempre controlaba la furibunda inercia del relato, describía un itinerario propio, un ADN cien por cien suyo que brotaba desde la certeza de que el encuentro-desencuentro cultural oriente-occidente era cualquier cosa menos una experiencia blanca, mórbida y teledirigida por el buen rollo. Su mestizaje supuraba coágulos de sangre, lucía cicatrices antiestéticas muy poco presentables y revelaba la omnipresencia de las sombras en un viaje de ida y vuelta en el que los demagogos de la mixtificación cultural sólo ven haces de luz.En "Contra la pared" la identidad turca y la europea (alemana en este caso) más que encontrarse colisionaban y después de horas de batalla e intransigencias, al final se intuía el camino de una cohesión factible, de una armonía mestiza gestada, eso sí, a costa de derramar lágrimas y de rumiar la amargura de cierto desarraigo. Interculturalismo de claroscuros, trufado de peajes y facturas a pagar que se hizo merecedor del Oso de oro en el Festival de Berlín descubriendo para el resto del viejo continente la madurez prematura de un cineasta de raza, observador nada complaciente del fenómeno de una transnacionalidad con mil y una disfuncionalidades a cuestas.El Fatih Akin de "Al otro lado" parece otro. El mapa sociopolítico es el mismo: un conflicto de convivencia entre la identidad turca y alemana, en torno a una estructura coral (primera fisura capital de la propuesta) de dolorosas confluencias. Un paisaje conflictual de gigantescas dimensiones, que tiene billete de ida y vuelta Hamburgo-Estambul, en el que las fronteras parecen diluirse hasta desaparecer. Turquía en Alemania y Alemania y Turquía. En ese sentido Akin dibuja un panorama sentimental en el que la identidad nacional no juega más que un papel residual al lado de las afinidades electivas. Espejo de un mundo global que tiende a finiquitar a través de la circulación constante de personas este-oeste, de una comunicación entre interior y exterior no exenta de interferencias y transmisiones defectuosas, los patrones mismos de la interculturalidad polarizada, "Al otro lado" es la versión más dócil y conciliadora del cineasta germano turco. Akin aparca la arbolada visceral de proyectos anteriores para pintar un cruce de itinerarios que nadan entre lo representativo o lo ejemplar en un baldío empeño por estar a la altura de las expectativas levantadas por "Contra la pared".En su nueva propuesta la fórmula se acomoda en el molde de los corsés, insertando además un discurso de desintegración política (una joven turca idealista y militante defensora de causas perdidas en un país en que la democracia es señuelo y estrategia) epidérmico e inesperadamente esquemático. Como fresco polifónico de una realidad cultural en mutación permanente, "Al otro lado", rígida hasta el exceso en su estructura dramatúrgica, se exige demasiado a sí misma desplegando así derivas identitarias de manual. Tan calculadas están las causas como los efectos, tan grave es su aglutinador discurso como sinóptico y elemental. Por perder ha perdido Akin hasta el incendiario nervio para esculpir imágenes y vertebrarlas. En ese sentido su última película es eminentemente plana, inexplicablemente incolora, inesperadamente anodina. Un traspiés lo tiene cualquiera, por tal motivo es de esperar que vuelva Akin por sus fueros en futuros proyectos, desempolvando la garra y el vigor de su cercano pasado, el irascible temperamento, en definitiva, del tremendo narrador que se escondía detrás de los arrolladores de "Contra la pared".


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