Ahora o nunca

Director: Rob Reiner
Intérpretes: Jack Nicholson (Edward Cole), Morgan Freeman (Carter Chambers), Sean Hayes (Thomas), Rob Morrow (Dr. Hollins), Beverly Todd (Virginia)
Título VO: The bucket list
Género: Comedia Dramática
Año de producción: 2007-02-06 17: 30: 25.0
Productora: Zadan/Meron, Warner Bros. Pictures, Reiner/Greisman Productions
Guión: Justin Zackham
Música: Marc Shaiman
Fotografía: John Schwartzman
Duración: 97


Breve sinopsis

La vida de Carter Chambers ha resultado estar muy lejos de la lista de deseos que elaboró cuando estaba en la universidad: se casó, tuvo hijos y terminó trabajando como mecánico. Por el contrario, el multimillonario Edward Cole nunca ha pensado en sus necesidades reales, ya que el dinero siempre le ha dado todo. Cuando la enfermedad une a estos dos hombres tan distintos en la habitación de un hospital, deciden escapar para recuperar el tiempo perdido y vivir la última gran aventura de sus vidas.

Critica

El interés de "Ahora o nunca" es independiente de su entidad cinematográfica. Bien al contrario el melodramón cómico es poco más que la coartada mitomaniaca para juntar en el mismo plano a dos monstruos del calibre de Nicholson y Freeman. El guión propiamente dicho molesta, se interpone entre sensiblerías de cartón al genio desatado y químicamente puro de dos leyendas vivas del cine pasándoselo en grande retándose y creciéndose, por no desmerecer, ante la omnipresencia escénica del otro. "Ahora o nunca" es más un duelo de presencias que un vis a vis entre enormes actores. La coartada es un hospital, dos tipos maduros, muy Nicolson el primero y muy Freeman el segundo (es decir, cabroncete y un punto miserable el primero y ciudadano ejemplar y adorable el segundo), una enfermedad, el cáncer, que los une y, sobre todo un viaje entre cromas de parte meteorológico (es obvio que todos el presupuesto se lo han fumado las dos megaestrellas y el orondo Rob Reiner, director de la cinta) a los lugares más recónditos del planeta entre postales digitales de escasa o nula credibilidad. Reiner debía saber que ni Dios iba a prestar la menor atención al decorado con Nicholson y Freeman en escena, por eso lo demás, el resto del paquete huele a improvisado, a encaje de piezas sobre la marcha para que los dos artistas se luzcan y brillen sin restricciones.Pues bien brillan ambos en sus tradicionales registros, histrión el uno, contenido el otro, en un itinerario otoñal de reconciliación con la vida mientras la muerte les echa el aliento en el pescuezo en una contrarreloj de supervivencia para cerrar círculos, sanar heridas y vivir todo aquello que las monotonías del pasado no dieron pie a vivir. "Ahora o nunca" es un drama terminal de libro, matizado por la comicidad inagotable de los dos pilotos de la nave. Sobrada de buenas intenciones y de melaza vitalista, que teoriza con un sinfín de tópicos acerca de segundas oportunidades, redenciones in extremis, amistades que todo lo pueden y amor que mueve montañas y puede más que la muerte, la cinta de Reiner (no hay manera de que este hombre vuelva a enchufarse a una buena película) apela a la lágrima fácil sin disimulo, pero se consume sin indigestiones asumida la blandenguería crónica del sustrato narrativo. Da todo un poco igual porque "Ahora o nunca" no es sino carnaza para amantes de la colisión de vehículos de gran tonelaje, para mitómanos incurables que saben degustar una buena exhibición de carisma estelar sin pararse a reflexionar sobre el ruido de fondo. Nicholson y Freeman, y punto.


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