Aeon Flux

Director: Karyn Kusama
Intérpretes: Charlize Theron, Marton Csokas, Johnny Lee Miller, Sophie Okonedo, Amelia Warner, Frances McDormand, Pete Postlethwaite
Título VO: Aeon Flux
Género: Ciencia-Ficción
Año de producción: 2005-06-29 12: 14: 49.0
Productora: Valhalla Motion Pictures, Lakeshore Entertainment, MTV Films, Paramount Pictures
Guión: Phil Hay, Matt Manfredi
Música: Graeme Revell
Fotografía: Stuart Dryburgh
Duración: 93


Breve sinopsis

En el siglo XXV un virus ha diezmado la población y sólo queda en pie una ciudad fortificada llamada Bregna en la que un grupo de científicos utiliza la clonación como sistema de reproducción. Aeon Flux es una asesina a sueldo despiadada que trabaja para una organización clandestina que planea derrotar a los dictadores de Bregna. Su misión será asesinar a Trevor Goodchild, el máximo mandatario, pero durante la acometida Aeon descubre algunos secretos que desmontan su visión del mundo.

Critica

Charlize Theron sigue empeñada en tirar su mal ganado prestigio por los suelos, y es que la oscarizada protagonista de Monster no podría haber elegido peor vehículo de lucimiento casi exclusivo. Basada en una popular serie de la MTV de principios de los noventa, la cinta iene a ser un triste cómic en el horizonte cualitativo, para entendernos, de Elektra, es decir con todas las papeletas para engrosar en puestos cabeceros la lista de lo peor del año que acaba de empezar. Agota enumerar los despropósitos de estas indecentes coartadas de marketing empaquetadas como una película. Aeon Flux es un tratado de errores ejemplares del cómic y/o videojuego cinematográfico: una heroína de recortable, una actriz incapaz de buscarle las cosquillas al personaje-ladrillo que le ha caído encima, y uno de los guiones peor escritos del cine superheroico reciente. Karyn Kusama, que afronta su segundo reto tras las cámaras, está a la monótona altura del conjunto con una realización deficitaria y ocasionalmente horrenda. Las secuencias de bofetadas y piruetas, que son lo único que los fans más entusiastas podrían a priori disfrutar, no se ven, tal es el empeño de la joven directora por demostrar su genialidad sacudiendo la cámara de un laso para otro y perdiendo por completo el centro gravitatorio en más de una ocasión y más de dos. En ese sentido Kusama se apunta a la moda de la filmación sísmica porque sí, por seguir la moda imperante, mareando al personal entre coreografías modelo Matrix pero en cutre y reciclado. Después de una primera mitad soporífera, Aeon Flux entra en harina con un espectáculo de acción pobre a no poder más, técnicamente muy irregular con fenomenales hallazgos en términos de dirección artística alternados con lagunas formales evidentes tanto en la puesta en escena como en la propia estructura del montaje. Los personajes, buenos y malos, son de cartón, ni tienen alma ni sombra de ella, y uno no puede sino alucinar tratando de adivinar cuán generosos debían ser los cheques ofertados al plantel de secundarios. Sólo así se explica el concurso de Frances McDormand, Pete Postlethwaite y compañía, que están pero no están, porque andan perdidos y sin brújula en mitad de tanta inanidad con bombo y platillo. Por una vez la taquilla americana ha repartido lo merecido, es decir: la ignorancia más absoluta. Aeon Flux ha sido un tremendo fracaso en la taquilla estadounidense. Ojalá el fracaso acumulativo de Catwoman, Elektra y este Aeon Flux, sirva para cambiar la orientación de la industria y desistir de una santa vez de adaptar cualquier serial de superhéroe salido de algún cajón televisivo que acumula polvo.


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