A la deriva (2006)

Director: Hans Horn
Intérpretes: Susan May Pratt, Richard Speight Jr., Niklaus Lange, Ali Hillis, Cameron Richardson, Eric Dane
Título VO: Open water 2
Género: Thriller
Año de producción: 2006-06-29 12: 22: 21.0
Productora: Orange Pictures & Co
Guión: Dave Mitchell, Adam Kreutner
Música: Gerd Baumann
Fotografía: Bernhard Jasper
Duración: 90


Breve sinopsis

Un grupo de antiguos compañeros de instituto deciden pasar un fin de semana en un yate de lujo.Todos se tiran del barco para bañarse y se les olvida bajar las escalerillas para subir a bordo después. Aunque intentan alcanzar la superficie no pueden porque se resbalan. Los nervios se empiezan a alterar cuando escuchan el llanto del bebé de una de las chicas. La pérdida de la paciencia hace que entre todos se ataquen poniendo incluso en peligro sus vidas

Critica

Open Water fue uno de los exitazos más sonados e inesperados en la taquilla veraniega del año 2003. Aprovechando aquel filón, el cada vez más cotizado cineasta alemán Hans Horn propone con A la deriva, una suerte de variación sobre el mismo tema: un grupo de gente atrapada en mar abierto por azares del destino. Una propuesta claustrofóbica, agobiante y muy efectiva que, no obstante, pierde puntos por reincidente. A la deriva tiene varios títulos internacionales, pero uno de ellos es Open Water 2. No es cierto que haya continuidad alguna entre las dos películas, de hecho el filme de Horn está, si acaso, más cerca de un remake que de una secuela tal cual. Sea como fuere se trata de cocinar distinto plato con los mismos ingredientes. A la deriva no es peor película que Open Water pero no juega a su favor el factor sorpresa, exprime mejor la dichosa fórmula acuática en la medida en que esta vez son seis los infelices atrapados en mitad del líquido elemento que no encuentran forma humana de subirse al yate una vez efectuado el baño lúdico en alta mar. Esta vez no hay tiburones, sí su amenaza, pero no su presencia, eso convierte al invento en algo más cercano a un estudio sociológico de un grupo de personas sometidos a una insoportable presión en circunstancias extremas, que deben intentar resolver sin despellejarse vivos. En ese sentido los horizontes de estas nuevas "aguas abiertas" son más amplios y dan más juego. Horn maneja hábilmente la tensión del tour de force generando angustia a borbotones y poniendo su talento en evidencia, porque no es fácil mantener viva la narración en diez metros cuadrados de agua y con seis personas cubiertas de agua hasta el cuello. A la deriva no sufre déficits de ritmo particularmente reseñables, regala hora y media de tensión bien pertrechada aunque con antecedentes demasiado cercanos. Lo malo es el inevitable déjà vu, porque no se acaban de entender muy bien estos inventos clónicos que, como decíamos, ni son remake ni secuela pero que calcan milimétricamente la fórmula ganadora. Horn tiene medio camino andado y eso es jugar con mucha ventaja. Por todo ello A la deriva es un filme especialmente disfrutable para aquellos que no hayan visto el Open Water de Chris Kentis. El resto no acabará de encontrar la razón de ser de la fotocopia, y ése es un hándicap muy grande para una cinta muy digna en su gestión del suspense y la eficiencia de los cuatro trazos que describen a sus personajes, pero que llueve sobre mojado, y en esas condiciones al triunfo no sabe de la misma forma.


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