10.000

Director: Roland Emmerich
Intérpretes: Camilla Belle (Evolet), Steven Strait (D´Leh), Omar Sharif (Old Baku), Cliff Curtis (Tic-Tic), Suri van Sornsen (Chica cazadora de mamuts), Tim Barlow (Dios de la piramide)
Título VO: 10,000 B.C.
Género: Aventuras
Año de producción: 2008-03-07 22: 37: 16.0
Productora: Centropolis Entertainment, Legendary Pictures , Warner Bros. Pictures
Guión: Roland Emmerich, Harald Kloser
Música: Harald Kloser
Fotografía: Ueli Steiger
Duración: 120


Breve sinopsis

En el año 10.000 a.C, en una remota tribu de las montañas, el joven D´Leh vive su amor junto a la bella Evolet, hasta que ella es secuestrada por unos misteriosos guerreros. Decidido a encontrarla, D´Leh reúne a varios cazadores para iniciar un viaje hacia lo desconocido, un viaje en el que se le irán uniendo hombres de civilizaciones increíbles. El clima y los peligrosos depredadores no impedirán a este ejército llegar a su destino: un imperio de grandes pirámides dominado por un dios tiránico.

Critica

La nueva película de Roland Emmerich tiene de "Apocalypto" la cinética del relato épico primitivo y precivilizado, la mecánica de la aventura antropológica y el empeño arqueológico por redefinir los esquemas del cine de acción en pretérito perfecto; de "En busca del fuego" toma prestado el leitmotiv protohistórico y la estructura odiseica del viaje a la noche de los tiempos; de "Stargate", el gratuito esteticismo egiptomaniaco nuevamente descontextualizado y reubicado en un contexto si cabe menos propicio; y de "300" la engañifa pseudohistórica, o el apelo publicitario (explícito en ambos casos en el título), al menos, a un pasado historiado que, a la postre, se esfuma entre hipérboles ´fantacientíficas´ que nada -y nada es nada- tienen de histórico. Y ya está casi todo dicho, porque no hay película seria (y ésta quiere serlo) sobre la faz del planeta de entre las que airean sus costuras a los cuatro vientos, de entre las que se definen a costa de la suma cristalina y sin matices de un baúl de retales de un puñado de películas hermanas, que se salve de la quema."10.000" es muy poco más de lo expuesto en las líneas precedentes, es decir, es quintaesencia para lo malo de cine formulaico, de película gregaria de otras muchas cuyo único quid de la cuestión es reparar en la nítida diferenciación de los clones superpuestos. Somos conscientes de que a Emmerich le priva el ruido, el jaleo digital, el barullo hiperdestructor y que lo demás son pamplinas y accesorios. Lo suyo es levantar desmesurados castillos de naipes por las bravas para, en última instancia, retirar la carta inferior y regodearse en la demolición, el derrumbe y el apocalipsis. Sucede que en su última propuesta tuerce el gesto y se pone serio, se reta a sí mismo a trabajarse el tapiz dramático del explosivo buscando, para más inri, segundas lecturas en los albores de una barbarie orientalizante (es el signo de estos agitados tiempos de crisis imperial), de la que emergen los héroes y el ideal mismo de una cansina justicia cosmológica.Son disparos de ciego porque lo que de verdad enciende al respetable es lo de siempre, la bulla. Y eso a pesar del irregular acabado del aparejo digital, sublime a ratos (todas las secuencias con los mamuts) e inesperadamente imperfectos a otros ratos (hay cromas que cantan por bulerías). Emmerich, no obstante, quiere ser como Mel Gibson pero no sabe cómo. Su "10.000" llega a rebufo del "Apocalypto" del cineasta australiano, y aunque un servidor no milita en el bando de los partidarios de la lectura que éste proponía de los recodos oscuros del ocaso de la civilización maya, no hay color, para qué engañarnos. A Emmerich, qué le vamos a hacer, no le sienta nada bien el rol de cineasta comprometido con el espectáculo de materia gris, por eso su última película sólo roza la excelencia cuando se olvida de las mitologías iniciáticas y se autolimita a fotografiar bichos XXL escasamente amistosos. Lo demás es un libro abierto cuyo final es por todos harto conocido que no engorda porque no mata o viceversa. Válido para acompañar con imágenes el vaciado de un tanque de palomitas y, muy a pesar de su autor, cine-Kleenex del que se autodestruye en cinco segundos.


CDNSearch